domingo, 8 de abril de 2018

Convivir con lo silvestre

Es increíble ver el crecimiento del Valle en estos tres años viviendo acá… me imagino lo que siente la gente que está hace más de 20 y ni hablar los que están hace más de 50. Esta zona de Córdoba. recién ahora se está popularizando. Recuerdo venir de chica a veranear a la provincia, pero en ese momento estaba de moda La Falda, Carlos Paz, Villa Giardino, todo lo que es el Valle de Punilla. Luego del 2000 y aún hoy, se hizo más conocido Traslasierra… y ahora mismo le está tocando al Valle de Calamuchita. 


Mucha gente está eligiendo este lugar, no solo para distenderse sino para vivir. Tiene la ventaja que está bastante cerca de la Ciudad de Córdoba. Son 80 km, en una hora y media ya sea en micro o auto llegás. Pero pasa algo triste, nosotros como humanos tenemos muchos defectos…  uno de los más grandes es que solemos intervenir en la naturaleza de forma negativa, a veces consciente a veces inconscientemente. 
Muchas personas que vienen a vivir acá, no lo hacen quizás por querer vivir en la naturaleza. Muchos lo hacen por tranquilidad o seguridad, algo que no les brinda la ciudad, pero no les interesa en lo más mínimo conectar con lo natural y la vida lugareña. 


Otros quizás tengan una idea equivocada de lo que es vivir en la naturaleza. La realidad es que a veces quieren tener  todas las comodidades de la ciudad, construcciones anti ecológicas que interfieren con el paisaje agreste, gas natural, aire acondicionado, todo parquizado, y ese es el error más grave. Talan árboles, cortan el pasto como si fuera una cancha de fútbol, matan víboras que no son peligrosas, pero por las dudas las matan, también arañas, exilian cuises, uno de los animalitos más nobles y hermosos de la zona, porque “le tienen miedo a los roedores” Al igual que a la zarigüeyas porque “transmiten enfermedades” … 


No frenan en la ruta y atropellan zorritos, dejando huérfanas a las crías. Me parte el corazón ver como cada vez la población crece y con ella las inconsciencias. No quiero hacer un post negativo, jamás generaría conciencia desde lo negativo, quiero, solo quiero hacer una publicación para qué, quien quiera venirse a vivir acá (o cualquier otro lugar en la naturaleza) o quién ya esté instalado, entienda que vivir en el campo o la montaña es convivir con: arañas, “yuyos” ratones, víboras, sapos, barro, lluvias y sequía. Hay tierra, muuucha tierra hasta en la sopa. Si estás muy alejado del pueblo no hay gas natural, el envasado es un lujo, hay que juntar leña… pero acaso ¿eso no es eso lo más hermoso de vivir en un lugar así? 
Poder vivir cada vez más despojado, sin demasiados objetos, en una casa pequeña con mucho terreno que dejemos silvestre para que la vida vuelva a sentirse en su casa, porque esta es su casa, la casa de los zorros, los cóndores, los cuises, las mariposas y las abejas, nosotros se la usurpamos sin preguntarles. 


Y esto en verdad es algo un poco más profundo que vengo pensando hace unos días, por un hecho particular, y todos hechos muy chiquititos que me hicieron reflexionar. 
Hace un tiempito estamos con Jo haciendo unas fotos para un barrio privado de Villa General Belgrano. ¿un barrio privado acá? Sí, escucharon bien y no solo hay uno, sino que hay dos :O




Jamás elegiría vivir en un barrio privado, pero cuando fuimos a conocerlo nos sorprendimos. No talaron ni un solo árbol nativo, de hecho hay cientos, chañares, molles, algarrobos y más. Es verdad que cortan el pasto, eso es algo que nunca voy a entender, prefiero la pradera que una cancha de fútbol, pero bueno es algo muy común en el país. Pero por ejemplo en una parte hay cercos vivos, que dejaron crecer sin podar. Los conozco porque en casa tenemos el mismo, ya estaba cuando llegamos y  no lo podamos nunca. Así va formando un túnel, es un Jazmín amarillo y crece colgando formando una curva, es donde nuestros perris pasan el verano porque es la parte más fresca del jardín. Justo estábamos haciendo unas fotos, frente a esos cercos, y de lejos vimos algo que parecía un perro, claro que perros sueltos en un barrio privado no hay. Cuando hicimos zoom con la cámara nos dimos cuenta que era un zorrito, tan pero tan pancho como en su casa. Y tenía la madriguera dentro esos cercos. Él o ella vive allí, en el barrio privado. Era muy confianzudo, nos acercamos de a poquito, sin molestarlo, y como estábamos con el zoom, nos acercamos lo justo y necesario para que quedara retratado. Él o ella no es la única que vive allí. 



Desde las 9 de la mañana que llegamos no paramos de ver vida: teros, zorzales, horneros, chimangos, liebres, lechuzas, todos convivían en armonía. No podíamos concentrarnos en hacer las fotos del barrio porque toda la vida a nuestro alrededor nos distraía. Quizás sea porque este lugar está justo frente a las montañitas, quizás sea porque era temprano, pero creo aún más, que era porque el barrio tiene lotes grandes y pocas construcciones, vive poca gente y los animales se sienten tranquilos, sabiendo que nada malo va a pasarles. Y eso que ni siquiera había praderitas, como ya les conté, el pasto estaba bien cortito. 



Imaginen la vida que habría en un lugar aún más agreste. Se me ocurrió que sería fantástico empezar a generar conciencia para que la gente vuelva sus terrenos más agrestes, más nativos, y así regrese la vida al Valle… aquí había hasta pumas, gatos monteses, corzuelas, chanchos de monte, y muchas más especies que hoy están en peligro. Pero ¿saben qué? El año pasado volvieron los Cóndores, perseguidos por la caza migraron hacia un hábitat más seguro, pero ahora que están protegidos y el peligro pasó, volvieron ¿no es eso fantástico? Hace más de 40 años que no se veían en las montañitas. Podemos hacer lo mismo en cualquier lugar: incentivar a que vuelva la vida, y se sienta cómoda, a gusto… podemos revertir la incompatibilidad del humano con la vida silvestre en cualquier parte del mundo, hasta en la ciudad. Hace poco leí una pequeña nota, contaba que en Palermo (CABA) la fundación Vida Silvestre, conmemorando sus 40 años plantó 40 árboles nativos. Los mismo miembros hicieron un seguimiento  para ver como progresaba el crecimiento de cada especie. Y vieron una Brasita de fuego, de hecho se registró dos veces el ave para esa zona, luego de la plantación ¿Entienden la importancia del hecho? Esto pasó en el medio de la ciudad, solo plantando algunos nativos, volvieron especies que hace muchísimos años no estaban en esos lugares. Imaginen la repercusión que tendría hacerlo a una escala mayor. Un bosque nativo es un imán para a la vida.


 Imaginen todo lo que podríamos hacer desde nuestro lugarcito, incluso viviendo en la ciudad, si tenés un balconcito, desde un jardín de insectos o si tenés hectáreas algo más ambicioso . De a poquito sacar las exóticas invasoras y buscar las plantas endémicas para hacer que vuelvan los animales que habitaban antes allí. Si tenés que hacer un cerco vivo o plantar un árbol, averiguá qué nativo es ideal para lo que buscás. Te sorprendería la cantidad de opciones, hay ornamentales, llamativos en todas las estaciones, con copas frondosas para sombra, con frutos incluso comestibles y con flores perfumadas y coloridas. Las ventajas son infinitas, bajo o nulo cuidado, resistente a plagas y en óptimas condiciones rápido crecimiento. Es algo que una vez que empieza no lleva mantenimiento, porque si intentamos volver a como era antes, luego la naturaleza se encargará del resto. Es el principio básico de la permacultura, pero ni siquiera para tener una huerta, porque eso sí lleva más labor, sino para generar un ecosistema nativo vivas donde vivas. 



Hay viveros especializados, incluso las reservas por lo general venden plantas nativas. Evitá especialmente plantar especies como: Ligustro, Acacia negra (Gleditsia triacanthos) Crataegus, Pyracantha, Olmo, Paraíso o Pinos. Son muy invasoras, es decir que se propagan con facilidad, drenan toda el agua que debería servir para las especies nativas y animales e insectos de la zona, no atraen vida y no dejan crecer nada a su alrededor -en esta nota hay otros motivos del por qué no plantarlas-.  Podemos empezar ahora mismo y aportar nuestro granito de arena, la satisfacción va a ser plena, porque la vida es hipnotizante, zumbidos por doquier, colores infinitos, tener la visita de algún roedor o escuchar los zorritos a la noche es incomparable con cualquier otra sensación. Por acá  ya empecé con algo muy muy muyyyy chiquito, y por supuesto quiero que crezca cada vez más, porque no quiero que mis montañitas estén vacías… las adoro, me emocionan todos los días… las quiero tal cual y como son, o mejor aún, tal cual y como eran… 


4 comentarios :

  1. Qué lindas fotos !! Tan cierto todo lo que decis ....

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    1. Gracias Vick! es que de repente miraba para todos lados y había una foto, haber estado en el momento justo en el lugar indicado... la naturaleza es maravillosa ♥

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  2. Taaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan cierto ,no puedo compartir mas tus ideas.Nosotros vivimos en una estancia como saben ustds por trabajo de marido,es un lugar soñado,creo que más de una persona querría vivir aca.Y yo también lo amo ,es hermoso es una estancia de cuentos.Pero el medio ambiente está totalmente modificado,el parque no tiene nada de autóctono aunque lo amo,debajo de los pinos ni el auto podes dejar porque se arruina ni hablar que no crece nada por sus resinas.Pero mi espacio preferido es una pequeña pradera detrás de casa,un lote donde en estas casi 3000 hectáreas no se cultiva nada,solo se deja asi silvestre.Flores,animales,hierbas árboles...es como entrar en una burbuja diferente,ojalá todos tomaran consciencia y pudieramos hacer estas observaciones,yo me crié en el campo y hoy vivo en el campo ,luego de haber vivido en bs as y muy pocas personas del campo lo notan lamentablemente.La mayoría son los que se fueron,como vos o los que volvimos como nosotros.Ojalá podamos sembrar consciencia,y de a poco entender que es como en la ciudad o vivir en un edificio,es una cuestión de convivencia,en este caso con la naturaleza.Te felicito por el post Lo..los quiero!!Mucho!

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    1. completamente Moi!! es la convivencia, vivir y dejar vivir... qué bueno que lo puedas notar, solo hace falta un poquito de curiosidad, observación, es así... donde no intervino el hombre sembrando exótico es increíble la vida que hay!!... por eso está bueno que de a poquito todo aportemos nuestro granito de arena y aunque sea que tengamos 1 mts x 1 mts o mil hectáreas, tratar de volverlo nativo... ♥♥♥

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